
Polinesia Francesa 2027
- Duración: 18 días / 17 noches
- Con coordinador de viaje en destino
- Grupo: 10-14 personas
- Tipo de viaje: Desde tierra, Safari marino
- Guías locales con experiencia
- Comidas diarias + Alojamiento

Nivel requerido
Open Water (15–25 buceos)
Tipo de buceo
Arrecifes, cetáceos, pelágicos
Tipo de viaje
Desde tierra, salidas en zodiac
Dificultad
Moderada
Ideal para
Avanzados, fotógrafos
Pasaporte
Tener una validez mínima de 6 meses después del viaje y sin hojas sueltas.
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Sobre el destino
La Polinesia Francesa, el sueño de cualquier buceador
La Polinesia Francesa es uno de los destinos de buceo más espectaculares del planeta. Repartida entre más de un centenar de islas y atolones en pleno Pacífico Sur, ofrece una combinación única de lagunas turquesas, arrecifes de coral, pasos oceánicos repletos de vida y una biodiversidad marina extraordinaria. Desde los paisajes volcánicos de Tahití y Moorea hasta los legendarios atolones de Rangiroa y Fakarava, cada inmersión es una oportunidad para descubrir un océano prácticamente intacto.
Viajar a la Polinesia Francesa significa bucear en aguas cálidas y cristalinas, con visibilidades que superan con frecuencia los 30 metros, rodeado de tiburones, mantas, delfines, tortugas, bancos de peces tropicales y, en la temporada adecuada, las impresionantes ballenas jorobadas. Es un destino que combina aventura, naturaleza y exclusividad, ideal tanto para quienes buscan grandes encuentros pelágicos como para quienes desean disfrutar de arrecifes llenos de color y vida.


Tahití y Moorea: el corazón de la Polinesia
Tahití es la puerta de entrada a la Polinesia Francesa y el punto de partida para descubrir uno de los archipiélagos más fascinantes del mundo. Más allá de sus playas y paisajes volcánicos, ofrece inmersiones entre arrecifes, jardines de coral y encuentros con rayas águila, tiburones de arrecife y tortugas marinas.
Muy cerca se encuentra Moorea, considerada uno de los mejores lugares del mundo para vivir el emocionante encuentro con las ballenas jorobadas. Cada año, entre julio y noviembre, estos gigantes del océano llegan a las cálidas aguas polinesias para reproducirse y criar a sus ballenatos, ofreciendo una experiencia inolvidable tanto para buceadores como para quienes practican snorkel. Completar un viaje de buceo en la Polinesia con la observación responsable de ballenas convierte esta aventura en una experiencia única.
Rangiroa y Fakarava: dos atolones legendarios
Si hay dos nombres imprescindibles para cualquier amante del submarinismo, esos son Rangiroa y Fakarava. Ambos forman parte del archipiélago de las Tuamotu y son considerados entre los mejores destinos de buceo del mundo gracias a sus enormes pasos oceánicos, donde las corrientes concentran una cantidad impresionante de vida marina.
Rangiroa, conocido por el famoso paso de Tiputa, ofrece inmersiones junto a grandes bancos de peces, tiburones grises, tiburones martillo en temporada, delfines residentes, mantas y atunes. La intensidad de sus corrientes convierte muchas de sus inmersiones en auténticos "drift dives", donde el océano marca el ritmo de la aventura.
Por su parte, Fakarava, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, es célebre por albergar una de las mayores concentraciones de tiburones grises del planeta. Sus arrecifes, corales en excelente estado de conservación y la famosa pared de tiburones durante la época de reproducción de los meros hacen que cada inmersión sea un espectáculo natural difícil de igualar.


Un viaje de buceo que recordarás toda la vida
Un viaje de buceo a la Polinesia Francesa es mucho más que una colección de inmersiones. Es descubrir islas de origen volcánico rodeadas de lagunas infinitas, convivir con una cultura profundamente ligada al océano y explorar algunos de los ecosistemas marinos mejor conservados del mundo.
Ya sea combinando Tahití, Moorea, Rangiroa y Fakarava, o diseñando un itinerario a medida, cada isla aporta una experiencia diferente: encuentros con ballenas, inmersiones entre cientos de tiburones, arrecifes rebosantes de vida y paisajes que parecen irreales. Si buscas uno de los destinos de submarinismo más exclusivos del planeta, la Polinesia Francesa reúne todos los ingredientes para convertirse en el viaje con el que sueñan los buceadores de todo el mundo.
Especies que podrás ver
Dónde los sueños se hacen realidad

El canto de las ballenas, los miles de tiburones de arrecife y los delfines de Rangiroa
Es de esos viajes exclusivos que tienes que hacer una vez en la vida. Un viaje que combina esencia, cultura e interacciones con los animales más místicos de nuestros océanos.
Después de meses soñando con este momento, llega el día de poner rumbo a uno de los destinos de buceo más espectaculares del planeta. Nuestro viaje de buceo a la Polinesia Francesa comienza con la salida desde España en un vuelo internacional con destino Papeete, la capital de Tahití y principal puerta de entrada al archipiélago.
Aunque el trayecto es largo, forma parte de la aventura. A medida que nos acercamos al Pacífico Sur, el paisaje cambia por completo: inmensas extensiones de océano, atolones coralinos y pequeñas islas volcánicas anuncian que estamos entrando en uno de los ecosistemas marinos más biodiversos del mundo.
La Polinesia Francesa está formada por 118 islas repartidas en cinco archipiélagos y ocupa una superficie oceánica comparable a la de Europa Occidental. Este inmenso territorio alberga algunos de los arrecifes de coral mejor conservados del planeta y es un referente mundial para los amantes del submarinismo, la fotografía submarina y los grandes encuentros con fauna pelágica.


Nuestro recorrido nos llevará durante los próximos días a descubrir algunos de sus lugares más emblemáticos: la exuberante isla de Moorea, famosa por sus paisajes volcánicos y por ser uno de los mejores lugares del mundo para observar ballenas jorobadas, y los legendarios atolones de Rangiroa y Fakarava, considerados auténticos paraísos para quienes buscan inmersiones entre tiburones, mantas, delfines y enormes bancos de peces.
Tras el vuelo internacional, aterrizaremos en Papeete, donde nuestro equipo nos dará la bienvenida y nos acompañará hasta el alojamiento para descansar después del viaje.
Aunque esta primera jornada está dedicada principalmente al desplazamiento, el simple hecho de llegar a Tahití ya supone el inicio de una experiencia única. El aire cálido, la vegetación tropical y el característico aroma a flor de tiaré nos recuerdan que hemos llegado a uno de los destinos más exclusivos del mundo.
Mañana comenzará la verdadera aventura.
Después del desayuno, nos trasladaremos al puerto para embarcar en el ferry que nos llevará hasta Moorea, situada a tan solo unos kilómetros de Tahití. El trayecto dura aproximadamente 30 minutos, pero basta para comprender por qué estas dos islas son consideradas el corazón de la Polinesia Francesa.
La silueta de Moorea aparece en el horizonte como una de las imágenes más icónicas del Pacífico. Sus montañas de origen volcánico, cubiertas por una exuberante selva tropical, contrastan con las aguas turquesas de la laguna y la barrera de coral que protege la isla. No es casualidad que Moorea haya servido de inspiración para numerosas películas, documentales y campañas de turismo internacionales.
Una vez instalados en nuestro alojamiento, tendremos tiempo para relajarnos y comenzar a descubrir la isla. Dependiendo del horario de llegada, podremos pasear por sus playas de arena blanca, disfrutar del ambiente local o simplemente contemplar el espectacular paisaje de la bahía de Cook y la bahía de Opunohu, dos de los enclaves naturales más fotografiados de toda la Polinesia.


Pero Moorea no solo destaca por su belleza en superficie. Bajo el agua es un auténtico santuario marino donde conviven arrecifes de coral, jardines coralinos y una enorme variedad de especies tropicales.
Durante nuestra estancia tendremos la oportunidad de encontrarnos con:
- Tortugas verdes y carey.
- Tiburones de arrecife de punta negra.
- Tiburones limón.
- Rayas águila.
- Bancos de peces mariposa y peces cirujano.
- Napoleones.
- Morenas.
- Peces globo y peces ballesta.
Además, si viajamos durante la temporada adecuada, entre julio y noviembre, Moorea se convierte en uno de los lugares más privilegiados del planeta para observar ballenas jorobadas. Cada año estos gigantes del océano llegan desde la Antártida para reproducirse y criar a sus ballenatos en las cálidas aguas polinesias.
Las condiciones del mar suelen ser muy tranquilas, con aguas cálidas que oscilan entre los 26 y los 29 ºC y una visibilidad que supera habitualmente los 30 metros, lo que convierte a Moorea en un destino ideal tanto para fotógrafos submarinos como para quienes desean disfrutar de inmersiones relajadas rodeados de una enorme biodiversidad.
La jornada finalizará con una cena frente al océano mientras disfrutamos de uno de los atardeceres más espectaculares del Pacífico Sur.

Hoy viviremos uno de los momentos más emocionantes de todo el viaje.
Nos embarcaremos temprano para salir en busca de las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae), protagonistas absolutas de la temporada en Moorea y responsables de convertir esta isla en uno de los mejores lugares del mundo para su observación responsable.
Entre los meses de julio y noviembre, cientos de ballenas llegan a la Polinesia Francesa tras recorrer miles de kilómetros desde las frías aguas antárticas. Aquí encuentran un entorno tranquilo donde aparearse, dar a luz y cuidar de sus crías durante las primeras semanas de vida.
La actividad se realiza siempre siguiendo estrictos protocolos de respeto hacia los animales. Nuestro equipo local evaluará las condiciones del mar y el comportamiento de las ballenas antes de decidir si es posible realizar un encuentro en el agua. Cuando las circunstancias lo permiten, podremos entrar al mar con máscara, tubo y aletas para observarlas desde una distancia segura, minimizando cualquier impacto sobre su comportamiento natural.
No existe ninguna garantía de interacción, y precisamente ahí reside parte de la magia de esta experiencia. Cada encuentro es diferente y depende completamente de la naturaleza. En ocasiones podremos escuchar el impresionante canto de los machos bajo el agua; otras veces veremos a una madre nadando junto a su ballenato o presenciaremos el espectacular salto de un ejemplar adulto rompiendo la superficie del océano.
Más allá de las ballenas, durante la navegación también es frecuente avistar delfines giradores, rayas águila, tortugas marinas, peces voladores e incluso aves marinas como fragatas y charranes.
Por la tarde regresaremos a Moorea para disfrutar de tiempo libre. Quienes lo deseen podrán explorar la isla, recorrer alguno de sus miradores naturales, visitar pequeños mercados locales o simplemente relajarse frente a la laguna mientras contemplan el inconfundible perfil montañoso que ha convertido a Moorea en uno de los destinos más bellos del mundo.
Este primer contacto con la vida marina de la Polinesia Francesa marca el tono del resto del viaje. En los próximos días cambiaremos las tranquilas lagunas de Moorea por la intensidad de los grandes atolones de las Tuamotu, donde nos esperan algunas de las inmersiones más espectaculares del planeta entre tiburones, delfines, mantas y enormes bancos de peces tropicales.

Después de la emocionante jornada junto a las ballenas jorobadas, llega el momento de descubrir el mundo submarino de Moorea, una isla que combina arrecifes de coral en excelente estado, aguas cristalinas y una gran diversidad de vida marina. Sus inmersiones son ideales para comenzar el viaje, ya que permiten adaptarse a las condiciones del Pacífico antes de explorar los grandes pasos oceánicos de las Tuamotu.
Realizaremos dos inmersiones en algunos de los puntos más conocidos de la isla, donde es habitual encontrar tiburones de arrecife de punta negra, tiburones limón, tortugas verdes, rayas águila, peces napoleón, bancos de peces tropicales y una gran variedad de corales duros y blandos. La visibilidad suele superar los 30 metros y las corrientes son moderadas, ofreciendo inmersiones cómodas y muy fotogénicas.


Más allá de la fauna, bucear en Moorea es hacerlo rodeado de un paisaje único. Bajo el agua, la silueta de las montañas volcánicas se adivina a través de la superficie, creando una atmósfera difícil de encontrar en otros destinos de buceo del mundo.
Al finalizar las inmersiones, dispondremos de tiempo libre para seguir disfrutando de la isla, relajarnos junto a la laguna o descubrir alguno de sus pequeños pueblos, donde la hospitalidad polinesia forma parte de la experiencia.

Hoy nos despedimos de Moorea para volar hacia Rangiroa, uno de los destinos de submarinismo más famosos del planeta y una parada imprescindible en cualquier viaje de buceo por la Polinesia Francesa.
Perteneciente al archipiélago de las Tuamotu, Rangiroa es el segundo atolón más grande del mundo. Su inmensa laguna interior, conectada con el océano por dos grandes pasos, crea un entorno perfecto para el desarrollo de una extraordinaria biodiversidad marina. Las corrientes que atraviesan estos canales atraen una enorme concentración de peces pelágicos y convierten cada inmersión en una experiencia diferente.
Tras el vuelo y el traslado al alojamiento, tendremos tiempo para preparar el equipo de buceo y asistir al briefing sobre las inmersiones de los próximos días. Nuestro guía nos explicará cómo funcionan las corrientes de Tiputa Pass y Avatoru Pass, dos de los puntos de inmersión más emblemáticos del Pacífico Sur.
La tranquilidad de la laguna, el color intenso del agua y la sensación de aislamiento hacen que la llegada a Rangiroa sea uno de los momentos más especiales del viaje. Aquí comienza una nueva etapa, marcada por el buceo en mar abierto y los grandes encuentros con fauna oceánica.

Hoy nos sumergiremos en Tiputa Pass, probablemente el punto de buceo más famoso de Rangiroa y considerado por muchos submarinistas como una de las mejores inmersiones del planeta.
Este amplio paso conecta la laguna con el océano abierto y genera fuertes corrientes que transportan nutrientes, atrayendo una enorme cantidad de vida marina. Dependiendo de las mareas, realizaremos espectaculares drift dives, dejándonos llevar por la corriente mientras observamos el continuo desfile de especies pelágicas.
Durante las inmersiones es habitual encontrarse con tiburones grises, tiburones de punta blanca, grandes bancos de barracudas, atunes, peces napoleón, rayas águila y, con algo de suerte, mantas oceánicas. Uno de los grandes atractivos de Tiputa es la presencia de una población residente de delfines nariz de botella del Indo-pacífico, conocidos por su comportamiento curioso y por acercarse con frecuencia a los buceadores.


La excelente visibilidad, que puede superar los 40 metros, permite disfrutar plenamente de un entorno donde la acción es constante y cada inmersión ofrece escenas diferentes. Para muchos viajeros, este será uno de los momentos más memorables de todo el viaje de buceo por la Polinesia Francesa.
Al finalizar la jornada, regresaremos al alojamiento para compartir las mejores imágenes y preparar las inmersiones del día siguiente, en las que seguiremos explorando la increíble riqueza marina de Rangiroa.
Nos sumergiremos en Tiputa Pass, probablemente el punto de buceo más famoso de Rangiroa y considerado por muchos submarinistas como una de las mejores inmersiones del planeta.
Este amplio paso conecta la laguna con el océano abierto y genera fuertes corrientes que transportan nutrientes, atrayendo una enorme cantidad de vida marina. Dependiendo de las mareas, realizaremos espectaculares drift dives, dejándonos llevar por la corriente mientras observamos el continuo desfile de especies pelágicas.
Durante las inmersiones es habitual encontrarse con tiburones grises, tiburones de punta blanca, grandes bancos de barracudas, atunes, peces napoleón, rayas águila y, con algo de suerte, mantas oceánicas. Uno de los grandes atractivos de Tiputa es la presencia de una población residente de delfines nariz de botella del Indopacífico, conocidos por su comportamiento curioso y por acercarse con frecuencia a los buceadores.


La excelente visibilidad, que puede superar los 40 metros, permite disfrutar plenamente de un entorno donde la acción es constante y cada inmersión ofrece escenas diferentes. Para muchos viajeros, este será uno de los momentos más memorables de todo el viaje de buceo por la Polinesia Francesa.
Dependiendo de las condiciones del mar y las mareas, realizaremos dos inmersiones en diferentes puntos del paso. Las corrientes favorecen la llegada de grandes pelágicos, por lo que es frecuente observar tiburones grises, tiburones de punta blanca, bancos de barracudas, jureles gigantes, atunes dientes de perro y grandes napoleones. En ocasiones también pueden aparecer mantas oceánicas o grupos de delfines atravesando el canal.
Hoy dejamos atrás Rangiroa para poner rumbo a Fakarava, uno de los destinos de buceo más exclusivos del mundo y una parada imprescindible para cualquier amante del submarinismo.
Tras un corto vuelo entre atolones, llegaremos a este paraíso coralino declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, un reconocimiento que refleja el extraordinario estado de conservación de sus arrecifes y la enorme biodiversidad que alberga. A diferencia de otros destinos, Fakarava mantiene un equilibrio excepcional entre turismo y conservación, ofreciendo inmersiones en un entorno prácticamente intacto.


Después del traslado al alojamiento y de preparar el equipo, realizaremos un briefing para conocer las características de los dos grandes pasos del atolón: Garuae Pass, el mayor paso navegable de toda la Polinesia Francesa, y Tumakohua Pass, famoso por albergar una de las mayores concentraciones de tiburones grises del planeta.
La tarde será perfecta para relajarse junto a la laguna, recorrer el pequeño pueblo de Rotoava o disfrutar del ambiente tranquilo que caracteriza a Fakarava. Rodeados de playas de arena blanca, cocoteros y aguas de un azul imposible, comenzaremos a descubrir por qué este atolón está considerado uno de los mejores lugares del mundo para el buceo con tiburones.

Comienza una de las etapas más esperadas del viaje. Hoy realizaremos nuestras primeras inmersiones en Garuae Pass, un escenario que impresiona tanto por sus dimensiones como por la increíble cantidad de vida marina que concentra.
Las corrientes que atraviesan este enorme canal transportan nutrientes desde el océano hacia la laguna, creando uno de los ecosistemas más ricos del Pacífico Sur. Durante las inmersiones es habitual observar decenas de tiburones grises, tiburones de punta negra, tiburones de punta blanca, grandes bancos de barracudas, carángidos, pargos y atunes patrullando el paso.
Los arrecifes también albergan una enorme diversidad de especies tropicales. Tortugas marinas, peces napoleón, rayas águila, morenas, peces globo y coloridos peces mariposa comparten espacio con espectaculares formaciones de coral duro y blando que convierten a Fakarava en un auténtico paraíso para la fotografía submarina.
La excelente visibilidad, que en muchas ocasiones supera los 40 metros, permite disfrutar plenamente de la inmensidad del paisaje submarino y comprender por qué Fakarava ocupa un lugar privilegiado entre los mejores destinos de buceo en la Polinesia Francesa.
Al terminar la jornada regresaremos al alojamiento con la sensación de haber descubierto uno de los ecosistemas marinos mejor conservados del planeta. Y lo mejor aún está por llegar: las próximas inmersiones nos llevarán a explorar los puntos más emblemáticos del atolón, donde la concentración de tiburones y la riqueza de sus arrecifes alcanzan un nivel difícil de igualar en cualquier otro lugar del mundo.


Exploraremos el norte de Fakarava, un atolón que se ha convertido en uno de los grandes referentes del buceo en la Polinesia Francesa gracias a la excelente conservación de sus arrecifes y a la enorme concentración de vida marina que alberga.
Realizaremos dos inmersiones en diferentes zonas de Garuae Pass, adaptando los puntos de entrada a las condiciones de la marea para disfrutar al máximo de las corrientes y de la actividad marina. Cada inmersión es diferente: un mismo lugar puede ofrecer desde relajados recorridos sobre jardines de coral hasta emocionantes drift dives rodeados de grandes bancos de peces.
Durante la jornada será habitual encontrarnos con tiburones grises, tiburones de punta blanca y punta negra, rayas águila, napoleones, barracudas, atunes y enormes bancos de peces fusileros y pargos. Entre los corales también encontraremos peces mariposa, peces ángel, morenas y multitud de pequeños habitantes del arrecife, convirtiendo cada inmersión en una experiencia muy completa tanto para los amantes de la fauna pelágica como para la fotografía macro.
Otra jornada visitaremos el sur del atolón para descubrir Tumakohua Pass, uno de los puntos de inmersión más espectaculares del planeta y una visita obligada para cualquier apasionado del submarinismo.
Este paso oceánico es conocido mundialmente por albergar la famosa "pared de tiburones", una impresionante concentración de cientos de tiburones grises que patrullan el canal durante todo el año. Pocas inmersiones ofrecen una sensación tan intensa de formar parte de un ecosistema salvaje y completamente natural.
Dependiendo de la época del viaje, también podremos presenciar el extraordinario desove de los meros, un fenómeno natural que atrae a miles de peces y provoca una intensa actividad de depredadores, convirtiendo el arrecife en uno de los espectáculos marinos más fascinantes del mundo.
Además de los tiburones, es frecuente observar rayas águila, napoleones, barracudas, carángidos gigantes, atunes y grandes bancos de peces tropicales desplazándose con la corriente. La transparencia del agua y el excelente estado del coral hacen que cada inmersión sea un auténtico espectáculo visual.


Después de varios días explorando los impresionantes fondos marinos de Fakarava, nos despediremos del atolón para regresar en vuelo doméstico a Papeete (Tahití), la isla más grande de la Polinesia Francesa y punto final de esta aventura por el Pacífico Sur.
Dependiendo del horario de los vuelos, dispondremos de tiempo para recorrer algunos de los rincones más emblemáticos de Papeete, como su mercado tradicional, donde se mezclan artesanía local, flores de tiaré, vainilla polinesia y productos típicos de la gastronomía de la región. También será una excelente oportunidad para disfrutar de un último paseo junto al océano o relajarse frente a la laguna antes del vuelo internacional.
Será un buen momento para hacer balance del viaje y recordar algunos de los momentos más especiales: el encuentro con las ballenas jorobadas en Moorea, las espectaculares corrientes de Tiputa Pass en Rangiroa o las inolvidables inmersiones entre tiburones en Fakarava. Una combinación de experiencias que convierte este itinerario en uno de los viajes de buceo más completos del mundo.

Tras el desayuno y a la hora prevista, nos trasladaremos al aeropuerto internacional de Faa'a, en Tahití, para iniciar el viaje de regreso.
Aunque termina la aventura en la Polinesia Francesa, el recuerdo de sus atolones, arrecifes y lagunas permanecerá durante mucho tiempo. Pocos destinos reúnen una biodiversidad marina tan extraordinaria, una cultura tan ligada al océano y unos paisajes capaces de emocionar tanto dentro como fuera del agua.
Durante el vuelo será inevitable repasar las imágenes del viaje: los delfines jugando entre las corrientes de Rangiroa, los inmensos bancos de peces tropicales, las aguas cristalinas de las Tuamotu o el emocionante encuentro con las ballenas jorobadas. Son experiencias que hacen que cada inmersión sea mucho más que un simple buceo y convierten este viaje en una auténtica expedición al corazón del Pacífico.

Llegada a España y fin de nuestros servicios.
Después de quince días recorriendo algunos de los mejores destinos de buceo en la Polinesia Francesa, regresamos con una colección de experiencias difíciles de igualar. Desde las montañas volcánicas y las aguas turquesas de Moorea hasta los impresionantes pasos oceánicos de Rangiroa y Fakarava, este viaje nos ha permitido descubrir algunos de los ecosistemas marinos más espectaculares y mejor conservados del planeta.
Más allá de las inmersiones, nos llevamos el recuerdo de una cultura profundamente conectada con el océano, paisajes que parecen sacados de una postal y encuentros con una fauna marina excepcional: ballenas jorobadas, tiburones grises, tiburones limón, rayas águila, tortugas marinas, delfines, napoleones, barracudas y miles de peces tropicales.


Esperamos que este haya sido mucho más que un viaje de buceo. Que haya sido una experiencia capaz de inspirarte, de conectar aún más con el océano y de dejarte con ganas de seguir explorando el mundo submarino.
La Polinesia Francesa no es un destino que simplemente se visita; es un lugar que permanece contigo mucho después de regresar a casa.
Precio y condiciones
Tarifas 2026 - Suplementos aplicables
Salidas:
Precio aproximado por persona y habitación doble: 8.000 € vuelos incluidos
A este coste hay que añadirle las tasas de alojamiento 40 xpf (30cts de euro) por día y persona (a pagar en destino).
*Nota: Los precios pueden sufrir modificaciones por cambio de cotización del dólar o incremento del coste de los vuelos.
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Nicolás Sánchez Biezma
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