Pez Loro
Los jardineros del arrecife
Coloridos, activos y aparentemente incansables, los peces loro son una de las especies más importantes para la supervivencia de los arrecifes de coral. Aunque a menudo pasan desapercibidos frente a animales más grandes y espectaculares, desempeñan una función ecológica esencial para mantener vivos algunos de los ecosistemas más biodiversos del planeta.
Los peces loro pertenecen a la familia Scaridae y reciben su nombre por la peculiar forma de su boca, compuesta por dientes fusionados que recuerdan al pico de un loro. Dependiendo de la especie, pueden alcanzar tamaños superiores al metro de longitud.
Su alimentación se basa principalmente en algas que crecen sobre los corales muertos y las superficies rocosas. Al raspar constantemente estas algas, evitan que invadan los arrecifes y dificulten el crecimiento de nuevos corales.
Este proceso tiene además una consecuencia sorprendente: gran parte de la arena blanca que encontramos en numerosas playas tropicales procede de los peces loro. Al ingerir fragmentos de coral durante su alimentación y expulsarlos posteriormente en forma de partículas finas, contribuyen de manera directa a la formación de playas y lagunas.
Son abundantes en prácticamente todos los arrecifes tropicales del mundo, especialmente en las Maldivas, el Mar Rojo, Polinesia Francesa, Indonesia y el Caribe.
Muchas especies presentan además uno de los sistemas reproductivos más complejos del mundo marino, siendo capaces de cambiar de sexo a lo largo de su vida según las necesidades del grupo.
Observar un gran pez loro alimentándose puede parecer una escena cotidiana, pero en realidad estamos contemplando uno de los procesos que permiten que los arrecifes tropicales sigan existiendo generación tras generación.
