¡Nueva programación para el 2026! Disfruta de las mejores inmersiones submarinas.¡Nueva programación para el 2026! Disfruta de las mejores inmersiones submarinas.¡Nueva programación para el 2026! Disfruta de las mejores inmersiones submarinas.
Buceos y Viajes
Fauna marina

Dugongo

El pacífico gigante de las praderas marinas

Hay encuentros bajo el agua que impresionan por la fuerza, otros por la velocidad y algunos por la belleza. El encuentro con un dugongo pertenece a una categoría diferente. Produce una sensación de serenidad difícil de describir. Ver a este enorme mamífero marino alimentándose tranquilamente sobre una pradera submarina es contemplar una de las escenas más apacibles que existen en el océano.

El dugongo (Dugong dugon) es el único representante vivo de la familia Dugongidae y uno de los mamíferos marinos más singulares del planeta. Aunque a menudo se le compara con los manatíes, pertenece a una rama evolutiva diferente y posee características propias que lo convierten en una especie única.

Los adultos suelen medir entre 2,5 y 4 metros de longitud y pueden alcanzar pesos cercanos a los 500 kilogramos. Su cuerpo es robusto y fusiforme, perfectamente adaptado a una vida tranquila en aguas costeras poco profundas. Su cola, similar a la de los cetáceos, lo diferencia claramente de los manatíes, cuya cola tiene forma de pala.

Los dugongos pertenecen al orden de los sirenios, un grupo de mamíferos marinos que apareció hace más de 50 millones de años. Son además los únicos mamíferos marinos estrictamente herbívoros. Su alimentación se basa casi exclusivamente en fanerógamas marinas, las plantas que forman extensas praderas submarinas en aguas tropicales y subtropicales.

Cada día pueden consumir decenas de kilogramos de vegetación marina. Gracias a esta actividad desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la salud de los ecosistemas costeros, favoreciendo la renovación y el crecimiento de las praderas submarinas que sirven de refugio y alimentación para numerosas especies.

Su comportamiento suele ser extremadamente tranquilo. Pasan gran parte del tiempo alimentándose, desplazándose lentamente entre zonas de pasto y ascendiendo periódicamente a la superficie para respirar. Las hembras tienen una de las tasas reproductivas más lentas entre los mamíferos marinos, ya que suelen tener una única cría cada varios años, lo que hace especialmente vulnerables a sus poblaciones.

La distribución actual del dugongo se extiende desde la costa oriental de África hasta el Pacífico occidental. Sin embargo, sus poblaciones se encuentran hoy mucho más fragmentadas que en el pasado.

Entre los mejores lugares del mundo para observar dugongos destacan Marsa Alam, especialmente en la famosa bahía de Abu Dabbab, así como Sharm El Luli, Australia Occidental, Shark Bay, Nueva Caledonia y determinadas regiones de Filipinas.

En el Mar Rojo egipcio, especialmente en la zona de Abu Dabbab, existen oportunidades relativamente frecuentes de observación durante todo el año gracias a la presencia permanente de extensas praderas marinas que atraen a individuos residentes.

Históricamente, el dugongo ha estado rodeado de leyendas. Algunos investigadores consideran que los antiguos relatos de sirenas podrían haber tenido su origen en avistamientos lejanos de sirenios por parte de marineros que pasaban meses en el mar. Aunque hoy sabemos que no se parecen demasiado a las criaturas mitológicas, resulta fácil comprender cómo pudieron alimentar la imaginación de generaciones de navegantes.

Encontrarse con un dugongo es mucho más que sumar una nueva especie a una lista de avistamientos. Es contemplar uno de los últimos grandes herbívoros marinos del planeta, un superviviente de una línea evolutiva extraordinariamente antigua y un símbolo de la fragilidad de los ecosistemas costeros tropicales. Pocas experiencias transmiten de forma tan clara la sensación de estar compartiendo el océano con un animal verdaderamente especial.

Dugongo.png