Atun
El velocista de mar abierto
Pocas especies representan mejor la fuerza y la velocidad del océano que los atunes. Diseñados para recorrer enormes distancias y mantener altas velocidades durante largos periodos de tiempo, son auténticas máquinas biológicas perfectamente adaptadas a la vida pelágica.
Los atunes pertenecen al género Thunnus, que incluye algunas de las especies más impresionantes del océano, como el atún rojo, el atún de aleta amarilla o el atún patudo.
Su cuerpo hidrodinámico les permite alcanzar velocidades superiores a los 70 kilómetros por hora. Además, poseen una capacidad única entre los peces: pueden mantener parte de su temperatura corporal por encima de la temperatura del agua, lo que mejora notablemente su rendimiento muscular.
Son depredadores activos que se alimentan de peces, cefalópodos y pequeños organismos pelágicos. Suelen desplazarse en grandes bancos que recorren miles de kilómetros siguiendo corrientes oceánicas y concentraciones de alimento.
Los buceadores pueden encontrarlos en numerosos destinos de mar abierto, especialmente en Revillagigedo, Maldivas, Galápagos, Azores y el Mar Rojo.
Los grandes bancos de atunes suelen aparecer en zonas de corriente, donde aprovechan la abundancia de peces pequeños y otros organismos.
Cuando un banco de cientos de atunes atraviesa una inmersión, la sensación es la de contemplar una auténtica autopista submarina en constante movimiento.
